
Hoy vengo a hablar de una de las cuestiones que se han puesto más de moda en los últimos años: el ayuno intermitente. ¿Es saludable? ¿Sirve para perder peso?
Primero de todo, vamos a ver qué es realmente, ya que hay confusión en este tema. El ayuno se basa en no comer durante un número continuado de horas y después comer de forma natural durante las horas restantes del día. Por ejemplo, no comer nada entre las 8 de la tarde y las 10 de la mañana del día siguiente, pero en las horas restantes hacer las ingestas normales de alimento, sin restricciones en cuanto a calorías, se considera un ayuno de 14horas.
Un beneficio de realizar esta práctica tiene que ver con la auto limpieza del aparato digestivo, puesto que en estas horas en las que estamos sin comer nada se activa un proceso de limpieza que barre del intestino los restos procedentes de la digestión. Esto puede evitar la indigestión la hinchazón abdominal o el sobrecrecimiento bacteriano.
También se dice que cuenta con otros beneficios, como que disminuye la ansiedad, mejora el estado de ánimo, mejora la sensibilidad a la insulina y refuerza el sistema inmune.
Este ayuno no debe ser demasiado prolongado en el tiempo, es decir, no está aconsejado realizar ayunos de más de un día, pues el efecto puede ser contraproducente. De hecho, se recomienda empezar por ayunos de 12 horas, ampliarlo posteriormente a 14 y finalmente, si te apetece alargarlo tanto, a 16 horas.
Sin embargo, no se trata de una fórmula mágica que va a hacer que se acaben todos tus males. Ojalá fuera así de fácil.
En primer lugar, hay que tener claro que ayunar no significa saltarse una de las comidas. Es decir, no tiene que ser saltarse el desayuno y con ello bajar 500 kcals de la dieta. Esto podría tener efectos nocivos para la salud en la que sí que se ralentizaría el metabolismo, nos sentiríamos aletargados y faltos de energía (quien dice saltarse el desayuno dice saltarse otra de las comidas).
En segundo lugar, el ayuno no es para todo el mundo. Hay quienes, por su estilo de vida o su trabajo, encuentran muy difícil seguir estos períodos tan prolongados sin comer, necesitan realizar ingestas para mantener el nivel calórico y por tanto energético necesario.
Finalmente, en persona no tienen una muy buena relación con la comida o personas a las que les produce estrés o ansiedad tener que controlar las horas de comer, esta técnica les puede afectar de manera muy negativa en aspectos psico-sociales que pueden desencadenar en trastornos alimenticios.
Por lo tanto, es una técnica totalmente válida si te apetece probar (yo misma lo practico a veces, sobre todo en vacaciones), pero no es una fórmula mágica ni sirve para todo el mundo ni para todas las circunstancias de la vida.
Conclusión: hazlo si te apetece y te ves preparado para ello, pero no lo hagas si no es así.
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