¿No haces dieta porque estás saturado?

Foto de Glenn Carstens-Peters en Unsplash

¿Alguna vez te has sentido saturado a la hora de hacer una dieta o de empezar a hacer ejercicio porque no sabías por dónde empezar, y has acabado posponiéndolo? Es muy probable que hayas sufrido lo que se conoce como “parálisis por análisis”.

La parálisis por análisis se da cuando te quedas paralizado por un exceso de análisis o reflexión, impidiéndote tomar decisiones o avanzar en una tarea. Sucede porque estás recibiendo tanta información por todas partes (muchas veces de influencers que te confunden), que estás contemplando las posibles situaciones pero no estás implementando acciones concretas.

Te voy a dar unas claves para que puedas vencerla y lleves a cabo tus metas en cuanto a llevar una vida más saludable, aunque lo puedes extrapolar a otros campos también:

  1. Establece metas realistas: En vez de abrumarte con metas demasiado amplias o abstractas, define metas específicas. Establecer objetivos a corto plazo puede hacer que el proceso sea más manejable. Por ejemplo, en lugar de decir: “quiero comer más verdura”, proponte: “voy a comer fruta para merendar en lugar de un bollo industrial”.
  2. Haz un plan: Desarrolla un plan de dieta realista y sostenible, con alimentos variados y nutritivos, huyendo de las dietas locas y restrictivas que no podrás seguir a la larga. En este sentido, contactar con un dietista te puede ayudar a realizar este plan.
  3. Limita la cantidad de información: Evita caer en la trampa de buscar continuamente nuevas dietas, consejos y modas. En su lugar, elige fuentes fiables y establece limites en la cantidad de información que recopilas. La sobreinformación puede contribuir a la parálisis por análisis.
  4. Dale prioridad a la acción en lugar de obsesionarte con la elección perfecta de alimentos o el plan dietético ideal: Empieza por pequeños cambios y haz ajustes progresivos poco a poco. La constancia en la acción es esencial para romper el ciclo de parálisis por análisis.
  5. Come de manera consciente: Presta atención a las señales de hambre y saciedad de tu cuerpo, comiendo de manera consciente.
  6. Encuentra un equilibrio: Incluye en tu alimentación alimentos que te gusten y sean nutritivos. No se trata de comer únicamente pollo hervido con acelgas. No te castigues por disfrutar ocasionalmente alimentos no tan sanos, siempre y cuando mantengas un equilibrio general en tu alimentación. Vamos, que no pasa nada si te comes un día unas patatas fritas, siempre y cuando no sea la dinámica de cada día.
  7. Aprende de los errores: En lugar de tener miedo a cometer errores, enfócalos como una oportunidad de aprender.
  8. Cuenta con apoyo: Comparte tus objetivos con familia, amigos o un profesional de la nutrición. Un dietista puede ayudarte a mantener el rumbo y motivarte en el proceso.

Recuerda que hacer cambios en la dieta debe ser un proceso gradual y personal. La clave está en encontrar un enfoque que sea sostenible a largo plazo y se adapte a tus necesidades individuales, y consulta con un profesional para obtener orientación específica para tu caso concreto.

Espero que este post te haya sido de utilidad y, si es así, que lo pongas en práctica y lo compartas con quien creas que le pueda servir 🙂

Deja un comentario